Ver más de cerca

Los turistas deambulan por las concurridas callejuelas de Nápoles, los carabinieri atrapan a ladrones de tumbas, los arqueólogos excavan una antigua villa romana, los bomberos investigan túneles clandestinos: a la sombra del volcán Vesubio, nunca hay tranquilidad, muestra el documentalista Gianfranco Rosi.

En su última película Bajo las nubes, Rosi explora el mundo aéreo y subterráneo de la zona situada entre el Vesubio y el golfo de Nápoles. A pesar del bullicio y la alegría de su ciudad, los napolitanos siempre viven sabiendo que el Vesubio podría entrar en erupción; la última vez que lo hizo fue hace unos 80 años.

Con un bello trabajo de cámara en blanco y negro -el propio Rosi actuó como director de fotografía-, el director enlaza diferentes historias que parecen alimentadas por amenazas de fatalidad, como si el mundo de tres millones de italianos pudiera derrumbarse en cualquier momento debido a catástrofes naturales. Sin embargo, Bajo las nubes es también un cálido homenaje a los habitantes y transeúntes de la Nápoles eterna.

En